1908: Primer Salón de Arte Francés
Desde 1900, el Pabellón era administrado por la Unión Industrial. Allí tenían sus oficinas y el Museo de Productos Nacionales, inaugurado en octubre de 1901. Sin embargo, continuaron realizando exposiciones como la de Higiene, en 1904 y la de Fruticultura en diciembre de 1906. En agosto de 1908, se inauguró la primera exposición de arte francés.
El semanario L’Illustration (París) publicó una nota sobre el salón el 31 de octubre de 1908. La reproduzco por gentileza del Sr. Laurent LeMog.

EL PRIMER «SALÓN» FRANCÉS EN BUENOS AIRES
El primer Salón oficial de Artistas Franceses, que se había organizado en Buenos Aires, acaba de cerrar sus puertas, después de haber alcanzado un rotundo éxito justificado por el valor de las obras expuestas.
Entre los pintores que respondieron al llamado del comité, debemos citar, de hecho, a: Srs. Auburtin, Bail, Billotte, Bonnat, Bouchor, Bouvet, Brispot, Clairin, Comerre, Courtois, Debat-Ponsan, Guillaume Dubufe, Ferrier, Flameng, Gervex, Glaize, Guirand de Scévola, Renard, Rivière, Robert-Fleury, Rochegrosse, Roll, Tattegrain, Zuber; la Sra. Demont-Breton, la Sta. Dufau, etc.
Por el lado de los escultores: Srs. Allouard, Bartolomé, Landowski, Pierre Roch, etc.
Anexo a este Salón de Artistas vivientes se realizó una exposición retrospectiva donde los Srs. Boussod, Valadon y Mancini lograron agrupar cuadros de Benjamin Constant, Béthune, Boudin, Bouguereau, Carolus-Duran, Chaplin, Corot, Daubigny, Delpy, de Neuville, Detaille, Diaz, Jules Dupré, Fantin-Latour, Gérôme, Harpignies, Helleu, Henner, Jacque, Lépine, Monticelli, Th. Rousseau, Stevens, Vollon, Ziem, etc.
No es sorprendente que, en estas condiciones, las ventas totales alcanzaran los 350.000 francos. Este resultado se debe, en gran parte, al celo iluminado del Sr. Guillaume Dubufe, comisario general de la Sociedad de Artistas Franceses, y de los Srs. Boussod, Valadon y Mancini, ya nombrados, muy felizmente secundados por el Sr. Thiébaut, ministro francés en Buenos Aires. La exposición se instaló en este pabellón de la República Argentina, que fue una de las curiosidades de la Exposición de 1889, y cuya carcasa metálica, casi enteramente dorada, enmarcaba rellenos de loza, cuyas líneas principales dibujadas por cabujones de todos los colores, brillaban cada atardecer con una brutalidad pintoresca, en el borde de las arboledas que formaban el parque de la Torre Eiffel.
En vista del éxito obtenido, la ciudad de Buenos Aires manifestó su deseo de que en adelante todos los años vinieran artistas franceses y el pabellón argentino quedó oficialmente a disposición de ellos para 1909.
La nota incluía dos imágenes, la primera una vista del Pabellón desde Arenales casi Florida.

En la segunda, el primer piso del Pabellón, donde se presentó la muestra. Notar que se cegaron todos los vitrales, y que se instaló una especie de parasol para tamizar la luz que atravesaba los cristales del techo. Las columnas fueron decoradas con follaje, tema repetido en el adorno de los muros.

Varias fotografías de lo expuesto aparecieron también en La Ilustración Sud-Americana del 30 de agosto de ese año, pero sin ningún comentario escrito. Vemos el otro extremo del salón, siempre en el primer piso.

Esta otra muestra la misma serie de pinturas de la foto de L’Illustration, pero desde otro ángulo.

En esta otra vista, el cuadro de la derecha era Les premiers bijoux, de William-Adolphe Bouguereau. Como indica María Isabel Baldasarre, fue comprado a Boussod & Valadon el 17 de noviembre de 1908 por Inés Ortiz Basualdo de Peña, quien vivía muy cerca y lo debe haber visto en la exposición.

Vemos aquí el folio 200 del libro de existencias Nº 15 de esa casa. En la cuarta línea aparece el registro de la venta del Bouguereau. Los precios están codificados como PATAN y RUNXX, equivalentes a 15.750 francos el costo y 26.000 el de venta, suma que representaba un porcentaje importante del total de ventas de la muestra y que refleja la magnitud del negocio que hacían estos marchands.

Lo vemos aquí colgado en el salón de cuadros de la Sra. de Peña, en su casa de Arenales 733 (y Basavilbaso). En el centro de la imagen, retrato de su madre, doña Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo, la comitente de la casa, fallecida en 1905.

Como menciona Baldasarre, el salón del año siguiente fue mucho menos exitoso, y recién en la gran Exposición Internacional de Arte del Centenario, en 1910, los marchands lograron nuevamente importantes ventas.
Fuentes
- L’Illustration, Paris, Nº 3427, 31 Octobre 1908, p. 295 (gentileza de Laurent LeMog, 5/2025)
- La Ilustración Sud-Americana, Buenos Aires, Año XVI, Nº 376, 30 de agosto de 1908
- Goupil/Boussod, Valadon & Cie., Stock Book Nº 15, Getty Research Institute Digital Collections
Bibliografía
- Baldasarre, María Isabel, Buenos Aires: An Art Metropolis in the Late Nineteenth Century, Nineteenth-Century Art Worldwide – a journal of nineteenth-century visual culture, Vol. 16, Issue 1, Spring 2017