Un bronce y su secreto

UN BRONCE Y SU SECRETO

Noviembre 14, 2020

© Alejandro S. Milberg, agosto 2019

En 1933 se desmanteló el pabellón con el que la República Argentina había participado en la Exposición Universal de París de 1889. Desde 1894 se encontraba en Buenos Aires sobre la calle Arenales, frente a la plaza San Martín, y había alojado al Museo Nacional de Bellas Artes entre 1909 y 1932. Los grandes grupos escultóricos en bronce que lo decoraban se dispersaron en varios puntos de la ciudad.

El más importante, debido al escultor francés Jean Hugues, adornaba la fachada principal sobre la entrada. Representa a la República Argentina como una joven mujer, apenas cubierta con un paño agitado por el viento y tocada con un gorro frigio. Con un toro a sus espaldas, la acompañan dos figuras masculinas rodeadas de alegorías de la agricultura y ganadería, la industria y el comercio. Se encuentra hoy en uno de los patios de las Escuelas Técnicas Raggio, en Avenida del Libertador casi General Paz. Lleva grabados los nombres del artista y de la fundición donde se realizó el vaciado, Thiébaut Frères, de París – entonces una de las más importantes de Francia. Una placa al pie menciona que integró el Pabellón Argentino presentado en la Exposición Universal de París, en 1889.

El Archivo General de la Nación conserva un fondo documental de esta exposición. Conviene remontarse a la carta del 20 de julio de 1888 en la que Eugenio Cambacérès, a cargo de la comisión auxiliar para la exposición en París, describe la escultura a su hermano Antonino, presidente provisional del senado y director de la comisión en Buenos Aires. Indica los precios para realizarla en yeso, bronce o fundición y pide una definición. Al pie de la carta, una nota agregada el 20 de agosto por Julio Fernández, secretario de la comisión porteña, registra la decisión de hacerla en bronce.

No hay otras menciones hasta enero de 1889. El 20 de ese mes Eugenio Cambacérès le informa a Eduardo Olivera, presidente de la comisión en Buenos Aires luego de fallecer Antonino Cambacérès en noviembre de 1888, que para no exceder el presupuesto algunos trabajos de decoración que habían sido proyectados en bronce se harían en yeso. No especifica cuales, pero es claro que el proyecto había resultado mucho más costoso de lo originalmente previsto.

La Exposición Universal fue inaugurada el 6 de mayo, cuando la mayoría de los pabellones no estaban aún terminados, incluyendo el argentino. Este último abrió formalmente sus puertas el 25 de mayo y el edificio fue ampliamente comentado en la prensa francesa y argentina. En las notas, si se menciona el material de las esculturas, eran de bronce.

A mediados de septiembre de 1889, la crisis económica que se venía gestando en Argentina ya era imposible de ignorar. Cuando la comisión porteña recibió el estimado del costo del desarme y transporte del pabellón a Buenos Aires, según lo originalmente planeado, el gobierno ordenó por decreto del 7 de octubre dejar sin efecto el traslado, autorizando su venta en París.

La exposición cerró sus puertas el 31 de octubre. Con fecha 5 de diciembre, Alcorta envió a Buenos Aires copias del cahier des charges (pliego de condiciones) para la venta. El documento, escrito en francés y sin fecha, describe los ocho lotes en que se fraccionaba el pabellón.

La fachada en París – AGN Sala VII 3586 (detalle)

El lote Nº 7 era el grupo central de la fachada principal, en yeso por el Sr. Hugues. La serena expresión de la figura femenina del bronce de las Escuelas Raggio escondía un secreto: nunca fue parte del pabellón en París. Lo que se ve en fotos en esa ciudad era un modelo en yeso, pintado de dorado como toda la estructura de hierro del edificio.

No era la única; el quinto lote estaba formado por los cuatro grupos en yeso del Sr. E. Barrias que adornan los cuatro pilones de ángulo exteriores (2 en su lugar, 2 en los ateliers), y el sexto, los mismo grupos ejecutados en bronce (2 en su lugar, 2 en los ateliers). En su momento parece haber sido más un problema de tiempo que de costo, puesto que como se lee los otros dos Barrias habían sido vaciados en bronce, pero es claro que a esa fecha el Hugues no lo estaba.

Para más evidencia, la carta que Alcorta envió a Estanislao Zeballos, ministro de Relaciones Exteriores, el 25 de noviembre de 1889 y cuya copia adjuntó a la suya del día siguiente a Olivera. En el quinto punto se lee: Rescindir el contrato con los fundidores Thiebault (sic) frères, acordando la indemnización que corresponda, para que no sean fundidos en bronce el grupo de la fachada y las figuras del interior de la cúpula, que por la premura del tiempo fueron colocados en yeso.

En diarios de París y de otras capitales europeas apareció el anuncio de la venta el 20 de diciembre. Francisco Seeber, intendente de Buenos Aires, había manifestado interés en el edificio: Alcorta mencionaba en su carta del 12 de diciembre a Olivera, una particular de Seeber comentando que la municipalidad porteña consideraba comprarlo. No se dispone de más detalles, pero el 10 de enero Seeber comunica por cable a París: Arreglado Gobierno traer pabellón Exposición para Municipio. Suspender remate. Correo detalles. El diario La Prensa se hizo eco de la noticia en su edición del 11, comentando que la suma de 100.000 francos que insumiría el transporte podrá reembolsarse alquilando ese pabellón para restaurant en Palermo. El 12, dos días antes de la fecha de adjudicación, aparece en los diarios de París el aviso cancelando la venta.

Por telegrama del 13 de enero, Olivera le indica a Alcorta que en lo que respecta al pabellón se entienda directamente con el intendente. Desde esa fecha hay muy poca información en el fondo Exposición de París sobre lo actuado por Alcorta para el desarme del edificio y su envío a Buenos Aires, y nada de su gestión con la fundición Thiébaut Frères para el vaciado en bronce del Hugues. Es de esperar que esta documentación se conserve en archivos municipales.

Su autor, bocetos, modelos

Jean Hugues

Hugues circa 1875
© Laurent Noet

Escultor francés, nació en Marsella el 15 de abril de 1849. Bautizado Dominique Jean-Baptiste Hugues, de sus tres nombres usaría inicialmente los dos últimos, para luego adoptar sólo el segundo. Formado en la École des beaux-arts entre 1869 y 1875, obtuvo el Prix de Rome de 1875 por su Homero y como consecuencia fue nombrado pensionario en la Villa Medici de la Académie de France en Roma, entre 1876 y 1879. Fue profesor en la École nationale supérieure des beaux-arts (París) entre 1897 y 1929. Obtuvo numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera, incluyendo la Légion d’honneur. Falleció en París el 28 de octubre de 1930.

Como los demás artistas que participaron en la decoración del Pabellón, probablemente fue elegido y recomendado a Eugenio Cambacérès por Albert Ballu, el arquitecto que diseñó el edificio. Laurent Noet, autor del catalogue raisonné de la obra de Hugues, menciona que Hugues y Ballu deben haberse conocido en la obra de reconstrucción del Hôtel de Ville de París, comenzada en 1873 a cargo de Théodore Ballu, padre de Albert, y Édouard Deperthes.

Si bien es claro lo que representa la escultura, aparentemente nunca tuvo en Francia un nombre formal. En un listado de la fundición Thiébaut Frères que detalla los costos de los bronces realizados por la empresa, aparece simplemente como Frontón del pabellón de la República Argentina:

Documento © Musée d’Orsay, Paris

Laurent Noet la denomina La agricultura y la industria (Nº 35 de su catalogue raisonné).

Hugues percibió 19.000 francos por su escultura, como lo señala Santiago Alcorta en su obra La República Argentina en la Exposición Universal de París de 1889 – Colección de Informes Reunidos (tomo I, p. 56), donde la llama el gran grupo central.

En las Escuelas Raggio, su ubicación actual, se la conoce como La República Argentina.

Bocetos

Noet logró en abril de 2000 que los familiares del artista donaran una colección de sus cuadernos de bocetos al Musée d’Orsay. Se conservan en el Louvre y varias láminas muestran la evolución de sus ideas creativas. No se muestran aquí esas imágenes debido al elevado costo de las respectivas licencias de publicación, pero se las describe y se pueden estudiar siguiendo los enlaces que remiten a la página de L’ Agence photo de la Réunion des Musées nationaux et du Grand Palais.

Con rápidos trazos, Hugues esboza la fachada principal del edificio y la ubicación de la escultura sobre la entrada para evaluar su efecto (la imagen está invertida).
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Varias páginas muestran otros enfoques. En esta parece verse un mástil y una vela detrás de la figura femenina, y el labriego está del lado opuesto al de la versión final. No está claro si incluía un bovino y hay más figuras a la derecha, una de ellas un hombre cargando un pesado bulto. El boceto de la página izquierda muestra el vacuno a los pies de la mujer.
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En este otro boceto el similar paño de la figura y lo que parecen espigas de trigo a la derecha sugieren que pueda ser otra versión dejada de lado, aunque cabe preguntarse el significado del largo remo que la mujer lleva sobre el hombro.
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El dibujo en la página izquierda no se corresponde con ninguna obra conocida del artista, por lo que podría ser aún otra idea preliminar, también descartada.
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Bocetos del cuarto trasero del bovino y de la figura representando la industria y el comercio.
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Pese a estar separada de las otras páginas, la grúa tiene similar orientación y ángulo de la que se ve en los bocetos en yeso de la escultura. No se la incluyó en la versión final.
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Finalmente, estas dos páginas muestran la figura central y el toro, con sus medidas.
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Modelos en yeso

Se conocen dos versiones. La primera, por una fotografía que estaba entre los documentos del artista y que hoy pertenece al Sr. Noet, quien ha autorizado su reproducción. La diferencia más notable con la versión final es el menor tamaño del toro. Cambiará también la posición de los ovinos y el vuelo del paño que viste la mujer, a la que parecen faltarle antebrazo y mano izquierdos.

© Laurent Noet

El otro se encuentra hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes (Inv. Nº 6695), donado por María Rosa Lezica de Pirovano en 1946. La escala es aproximadamente 1 : 4 según las medidas dadas en la ficha de la obra, y debe ser posterior al primero por su similitud con el bronce. La figura femenina ostenta ahora un collar; el toro tiene el mismo tamaño que en el anterior y la grúa, aquí apenas un esbozo, sería descartada en la versión final.

© MNBA Inv. Nº 6695

Existe también un grabado realizado por Charles Clérice, firmado por Hugues y publicado en El Sud Americano el 5 de junio de 1889. Parece basado en la misma fotografía: las únicas diferencias, aparte de las sombras, son el delgado cetro que ostenta la figura femenina, que se ve en fotos del pabellón en París, y la pata delantera derecha de la oveja yaciente, a la que en el yeso parece faltarle la pezuña, aunque así es como aparece en el bronce.

Fuentes

  • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo de la Exposición de París, Documentos Escritos, Sala VII, Legajos 3586 y 3594
  • Noet, Laurent – Jean-Baptiste Hugues, Un sculpteur sous la IIIe République, Catalogue Raisonné, Thélès, 2002

11 comentarios sobre “Un bronce y su secreto

  1. Un sorprendente paseo por la historia de un desaparecido icono que, a pesar de su breve existencia, ha dejado una extensa estela de recuerdos que esta hermosa página se encarga de redescubrir, destacar y conservar.
    Gracias por la muy interesante tarea emprendida.

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