1909-1911: Años de cambios

1909-1911: Años de cambios

Los años 1909 a 1911 vieron dos grandes modificaciones en el Pabellón Argentino: la instalación del Museo Nacional de Bellas Artes y la celebración de la Exposición Internacional de Arte, una de las ambiciosas muestras con que se conmemoró en 1910 el centenario de la Revolución de Mayo.

Por decreto del Poder Ejecutivo, el 5 de septiembre de 1900 se había aceptado la transferencia a favor del Estado de los derechos a la ocupación y usufructo del Pabellón Argentino y sus dependencias, para transferirlos a su vez a la Unión Industrial Argentina, con el objeto de que instale sus oficinas en él y el Museo de Productos Nacionales, de propiedad de la Nación y entonces a su cargo. Finalizaba así la fallida experiencia comercial de la empresa Juan Waldorp y Cía., ganadora en febrero de 1893 de la licitación para el rearmado del edificio y su explotación como centro de esparcimiento. La Unión Industrial ocuparía el edificio durante los siguientes nueve años, durante los que se realizaron varias exposiciones; la última, en junio de 1909, fue la Segunda Exposición de Arte Francés.

El Museo Nacional de Bellas Artes había sido creado en 1895 e inaugurado el 25 de diciembre de 1896 en un grupo de salas alquiladas en el primer piso del Bon Marché, las actuales Galerías Pacífico, sobre la calle Florida. En 1909 el propietario anunció su venta, lo que implicaba el desalojo. El gobierno, pese a la resistencia de Eduardo Schiaffino, director del museo e impulsor de la creación de un nuevo edificio, decretó el 12 de marzo su transferencia al Pabellón Argentino. Este era en realidad un suntuoso galpón, totalmente inadecuado por sus peculiares características estructurales para alojar una colección de obras de arte. Lo único que logró Schiaffino fue recuperar para el museo el edificio del restaurant que cerraba el predio sobre Maipú; desde 1905 alojaba una escuela primaria, la Nº 6.

Exposición Internacional de Arte del Centenario

El 10 de agosto de 1908, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley referente a la celebración del centenario de la Revolución de Mayo. Fue revisado y sancionado por la Cámara de Diputados el 30 de octubre, y en la sesión del 10 de diciembre la Comisión de Negocios Constitucionales presentó en el Senado su revisión a ese proyecto. Ya se consideraban exposiciones a realizarse en la capital de la república: una agrícola, ganadera e industrial, una ferroviaria y de otros transportes terrestres, otra de higiene y un congreso científico internacional americano, pero ninguna de los versiones mencionaba una exposición de arte. Sin embargo, al informar ese día sobre el proyecto con un extenso discurso, el senador Joaquín V. González aclaró que la Comisión la había considerado y resuelto proponerla, después de hallarse impreso el despacho.

A este propósito concurren las disposiciones del articulo 5º, al promover … la celebración de una Exposición Internacional de Bellas Artes.

Una exposición de bellas artes, no es una dificultad, ni una ilusión, ni una idea imposible, porque desde luego existe el pensamiento en vías de ejecución de parte de artistas franceses, italianos y españoles, de realizar en Buenos Aires una exposición de arte para la fecha del Centenario; y es justo entonces que el Congreso facilite á los artistas argentinos su concurso, en consonancia con este homenaje de parte del arte extranjero, puesto que sería inexcusable que nuestros artistas no figurasen en él. Este es el concurso que la Comisión propone, y sobre esta modificación al artículo, á su tiempo se procederá en forma reglamentaria.

El 26 de enero de 1909, Juan A. Buschiazzo, presidente honorario de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), había escrito a Paul B. Chambers, presidente de la misma, proponiendo la realización de un álbum fotográfico conmemorativo del Centenario. El 12 de febrero, Johannes J. Doyer, arquitecto holandés y ex-presidente de la SCA, sugirió a Chambers realizar además una exposición de arquitectura, escultura y anexos a la construcción. Al día siguiente, el 13 de febrero, aparece publicada en el Registro Nacional la ley Nº 6286, disponiendo la celebración del Centenario, indicando en su artículo quinto que el Poder Ejecutivo promovía celebrar una exposición internacional de bellas artes, según lo estipulado por el senador González dos meses antes.

Días después, el 16 de febrero, Chambers, Buschiazzo y el ingeniero Enrique Chanourdie se reunieron con el intendente capitalino, Manuel J. Güiraldes, a quien el 26 Chambers presentó formalmente ambos proyectos. El concepto, ahora denominado Exposición Artística, había sido ampliado a cinco secciones: Arquitectura (incluyendo Arte decorativo, Artes industriales aplicadas a la edificación y Procedimientos y materiales de construcción), Escultura, Pintura, Artes gráficas y Bibliografía. Se proponía ubicarla en los jardines del Paseo Colón, con acceso por la rotonda frente a la Casa Rosada.

Güiraldes elevó la propuesta a la Comisión del Centenario, de la cual era vicepresidente, y allí se acordó que la exposición sería internacional y organizada en conjunto por la SCA, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes y la Comisión Nacional de Bellas Artes. Se descartó la ubicación propuesta, ofreciendo a cambio hacerla en la nueva plaza del Congreso. Sin embargo, el secretario de Obras Públicas de la Intendencia Municipal informó que aquello tampoco sería factible, sugiriendo a cambio los terrenos existentes en la plaza San Martín, rodeando al Pabellón Argentino. Incorporado Carlos Thays, director de Parques y Paseos de la ciudad de Buenos Aires, a la comisión de la SCA, se aceptó esa ubicación.

El pabellón Lavigne

El 19 de junio de 1909, la SCA anunció el ganador del concurso celebrado para el diseño del pabellón temporario que alojaría a la Exposición Internacional de Arte del Centenario. De los siete presentados, resultó elegido el del lema Yatay, del arquitecto Emilio M. Lavigne, cuya fachada aparece en el siguiente grabado.

La Ilustración Artística, Año XXVIII, Nº 1456, p. 764, 22/11/1910

Comparada con fotos del edificio terminado la diferencia es notable, y se debió a los cambios que fue necesario introducir para acomodar los requerimientos de espacio adicional de los países expositores. La fachada se abría sobre Arenales y la esquina con Florida.

Caffaro, J. (ed.), Álbum Gráfico del Centenario
CeDIAP Inv. Nº 1383-06-00001

El edificio rodeaba al Pabellón Argentino por detrás, como puede verse en esta foto tomada desde el Plaza Hotel, inagurado el año anterior.

El grupo escultórico que remataba el frontis fue realizado por el italiano Umberto Somadossi, y aparece en el afiche de la exposición, debido al artista argentino Alberto María Rossi (1879-1965).

A la izquierda de la siguiente foto, la fachada trasera del pabellón Lavigne durante su construcción; en el extremo derecho, al fondo, se ve su fachada principal, de perfil. El Pabellón Argentino estaba cubierto de andamios: más allá de las refacciones del interior para la instalación del museo, se estaban retirando los cerámicos de los pilones esquineros y reemplazándolos con ladrillos. Si bien en sombras, se ve también la escultura en yeso que decoraba esta parte del parque (Roulleau: la bienvenida).

AGN Documentos Fotográficos, Inv. Nº 21603 (detalle)

Aquí la fachada trasera del Lavigne, terminada. El yeso de Roulleau había sido reemplazado por una escultura que no he podido identificar, probablemente una de las obras expuestas. Finalizada la muestra, tomaría su lugar el Velázquez, bronce de Mariano Benlliure, adquirido por la Municipalidad por 18.180 pesos y hoy en el parque del Museo de Calcos Ernesto de la Cárcova, en la Costanera Sur.

El pabellón Lavigne engalanado, probablemente el día de la inauguración, 12 de julio de 1910. Observar los andamios en el Pabellón Argentino, todavía en obra.

Desde la esquina de Arenales y Florida, un panorama de la fachada principal del flamante pabellón.

El plano incluido en el catálogo de la exposición prueba que no se exhibieron obras en el Pabellón Argentino, que estaba cerrado y en refacciones. La muestra comprendía las secciones de pintura al óleo, acuarela y pastel, dibujo y grabado, escultura, arquitectura, arte decorativo y artes gráficas, y participaron trece países con salones individuales: Alemania, Argentina, Austria-Hungría, Bélgica, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Países Bajos, Suecia y Uruguay. Además, una Sección Internacional en las salas 13 y 29 donde se reunían obras de varios de estos países y de otros como Dinamarca, Noruega, Paraguay, Portugal, Rumania y Suiza.

El salón central del Lavigne, formado por las galerías 20, 25, 28 y 29, donde se realizaban conciertos. A la izquierda, el Velázquez de Benlliure, y a la derecha, Bromas que matan, de Nicolás Gulli. Esta última, en bronce, adornó durante muchos años la plazoleta frente al Círculo Militar hasta que fue robada en 1996.

Efectos de la exposición sobre el Pabellón Argentino

Tal vez porque el parque que rodeaba al Pabellón Argentino estuvo en desuso durante la gestión de la Unión Industrial, o porque ya se habían realizado allí numerosas exposiciones involucrando construcción y demolición de pabellones temporarios, esta vez no les tembló el pulso a las autoridades y fueron mucho más allá, demoliendo varias construcciones originales de 1893.

Desaparecieron así el gran kiosco de música de la explanada trasera y el estanque donde originalmente los niños hacían navegar barquitos.

El belvedere, que estaba en la esquina de Florida y Falucho, con grandes vistas de la ciudad y el río – y la fábrica de gas de alumbrado, en la actual plaza Fuerza Aérea.

CeDIAP Inv. Nº 0315-0315-002

La terraza-mirador de la esquina de Arenales y Florida, aquí con el Plaza Hotel de fondo; las escaleras de la derecha descendían a los toilettes.

También se demolió el cerco desde el extremo del Pabellón hasta la esquina de Florida, incluyendo el gran portón para carruajes que se ve en esta foto.

Albúmina de Samuel Rimathé, colección del autor

Cambio de nivel de la calle Arenales

Como se ve en la foto anterior, la calle Arenales a partir de la mitad de la cuadra tenía un leve declive hacia Florida, pero después del portón se acentuaba el gradiente: existía una empinada barranca de la que no he logrado encontrar una foto.

Cuando se decidió construir el pabellón Lavigne en esa esquina del predio, la barranca era seguramente un inconveniente y se tomó la decisión de reducirla. Se le dió un gradual declive a casi toda esa cuadra de Arenales, comenzando a unos 30 metros de Maipú. La diferencia de nivel resultante fue tal que requirió la construcción en la vereda, en el centro de la cuadra, de una escalinata de acceso a la entrada principal del Pabellón Argentino, con cinco escalones del lado oeste.

Gentileza de Marcelo Caradonna (det.)

Del lado de la plaza, que originalmente estaba al nivel de la calzada, un muro con una sencilla balaustrada como se ve en la foto siguente y en la ilustración de la portada de la revista La Vida Moderna del 17 de julio de 1910, con el Lavigne al fondo.

Terminada la exposición y una vez demolido el pabellón Lavigne, se realizó un cambio de pendiente adicional de la calle, lo que requirió agregar tres escalones, para un total de ocho. Las fotos siguientes muestran el comienzo de esta segunda modificación y el resultado.

Del otro lado de Arenales, se reemplazó el muro por un declive de cesped y grandes canteros de cemento.

AGN Documentos Fotográficos Inv. Nº 140574

Según lo estipulado en el contrato, una vez clausurada la exposición el 13 de noviembre de 1910 el pabellón Lavigne fue demolido y la empresa constructora retiró los materiales. Se parquizó sin mucho entusiasmo la plazoleta resultante frente a la fachada lateral, en la esquina de Arenales y Florida; una precaria valla de madera cerraba el acceso a la entrada del Pabellón, y otra impedía el ingreso a la explanada trasera, ahora un baldío. Como se ve en la foto, el constructor hasta retiró el capitel del primer poste del cerco del Lavigne, dejándolo trunco.

AGN Documentos Fotográficos Inv. Nº 168938 (det.)

Tiempo después se hizo un arreglo más cuidadoso de ese tramo del cerco y una mejor parquización de la plazoleta. Mantendría este aspecto hasta la demolición del Pabellón Argentino en 1933.

Museo de la Ciudad, Inv. Nº PYPC38N753

Instalación del Museo Nacional de Bellas Artes

Una vez aceptada la decisión de trasladar el museo al Pabellón Argentino, Eduardo Schiaffino comenzó las necesarias diligencias. El 12 de mayo de 1909 apareció en el Registro Nacional el llamado a licitación «para la ejecución de las obras de reparación y aseo que requiere el Pabellón Argentino a fin de que pueda ser habilitado a la brevedad posible para Museo de Bellas Artes.» El contrato, con la empresa de J. C. Storani, recién se aprobó el 8 de noviembre.

La mudanza de las obras de arte del Bon Marché al Pabellón Argentino comenzó el 14 de noviembre de 1909, al cerrar el museo sus puertas, ubicándolas en depósito en el edificio del restaurant, donde Schiaffino, quien vivía en un departamento del tercer piso del Bon Marché, instaló su domicilio privado sin haber solicitado autorización para hacerlo. La mudanza continuó hasta inicios de 1910.

Las refacciones externas del Pabellón involucraron, como ya se mencionó, la eliminación de los cerámicos que decoraban los pilones esquineros, como parte de la reparación del revestimiento exterior; además, el arreglo del techo de vidrio, fuente de repetidas goteras, y las filtraciones en los ventanales. Para el interior, la instalación de molduras y frisos decorativos, tabiques para separar las secciones, toldos y cortinas para evitar daños a las obras por la luz solar, alfombras, empapelados e iluminación eléctrica.

Otro arreglo importante fue la introducción de ojos de buey en el perímetro de la cúpula principal, para permitir la entrada de luz natural. Se hizo en el tercer o cuarto trimestre de 1910, puesto que hay fotos sin y con los mismos donde también aparece el pabellón Lavigne.

Schiaffino había sido la máxima autoridad del museo desde su fundación, con total independencia en el manejo del presupuesto y las decisiones de compra de obras de arte. El 22 octubre de 1907, el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, considerando que la entidad había adquirido una magnitud tal que no podía depender de una sola persona, había decretado que tanto el museo como la Academia Nacional de Bellas Artes quedaban bajo la superintendencia de la Comisión Nacional de Bellas Artes. Comenzaron a generarse inevitables roces entre Schiaffino y la Comisión, a la que pertenecía, y su designación como responsable de la compra para el museo de obras de la Exposición Internacional de Arte provocó un conflicto que resultaría en su despido, el 19 de septiembre de 1910. Otro factor que se le reprochaba, aparte de haber instalado allí su domicilio, fue no haber inaugurado el MNBA en mayo de 1910, la fecha originalmente prevista, objetivo poco realista teniendo en cuenta la magnitud de la obra y los problemas ocasionados por las huelgas de obreros que también afectaron seriamente las fechas de apertura de otras exposiciones del Centenario.

Días después, su lugar fue ocupado por Carlos E. Zuberbühler, quien completaría las obras de refacción y la instalación de la colección, inaugurando el museo en julio de 1911.

Procesamiento de imágenes – gentileza de Gabriel de Meurville

Fuentes

  • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Documentos Escritos, Sala VII, Fondo Schiaffino, y Departamento Fotográfico
  • Congreso Nacional, Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, Año 1908, Tomo II, Sesiones de Prórroga, Buenos Aires, El Comercio, 1909
  • Libro Histórico, Comisión Nacional de Bellas Artes, Área de Documentación Palais de Glace
  • Museo de la Ciudad, Departamento Fotográfico
  • Museo Nacional de Bellas Artes, Fondo Schiaffino
  • Registro Nacional de la República Argentina, Año 1909, Primer Trimestre, Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1926, y Segundo Trimestre, Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1928

Bibliografía

  • Baldasarre, María Isabel, «Buenos Aires: An Art Metropolis in the Late Nineteenth Century», Nineteenth-Century Art Worldwide, a journal of nineteenth-century visual culture, Volume 16, Issue 1, Spring 2017
  • Brandariz, Gustavo A., «Argentina – Arquitectura para un siglo de exposiciones 1829 a 1933», Anales del Instituto de Arte Americano, Nº 44, p. 191, Buenos Aires, 2015 – gentileza del autor
  • Caffaro, J. (ed.), Álbum Gráfico del Centenario, Buenos Aires, Arsnova, 1911
  • Corsani, Patricia V. y Paola Melgarejo, «El primer museo de arte del país. Eduardo Schiaffino y su mejor obra», y «El Museo Nacional de Bellas Artes en su primera sede: la Galería Florida (Bon Marché) – Cronología 1895-1910», en 120 años de bellas artes – obras fundacionales de la colección del MNBA, Museo Nacional de Bellas Artes [Buenos Aires, Amigos de Bellas Artes, 2016]
  • Fernández García, Ana María, Arte y Emigración. La pintura española en Buenos Aires (1880-1930), Universidad de Oviedo/Universidad de Buenos Aires, 1997
  • Grassi, Juan Carlos, Una historia del progreso argentino – Crónicas ilustradas de las exposiciones y congresos siglos XIX y XX, Editorial Ferias y Congresos, Buenos Aires, 2011
  • Museo Nacional de Bellas Artes, Catálogo de la obras expuestas en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, Peuser, 1896
  • Rovere, Alicia, y Marta Sandller, La actuación de la Sociedad Central de Arquitectos en las celebraciones del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, Universidad de Buenos Aires, 2010 – gentileza del Arq. Brandariz
  • Schiaffino, Eduardo, La pintura y la escultura en Argentina (1783-1894), Edición del autor, Buenos Aires, 1933
  • United States Commission to the international fine arts expositions of Buenos Aires and at Santiago, 1910, The United States section, [Philadelphia? 1911?]

10 comentarios sobre “1909-1911: Años de cambios

  1. Excelente documento tan bueno como los anteriores posteos. Seria interesante una futura inclusion en la seccion vecinos al Plaza Hotel y a Ernesto Tornquist. Muchas Gracias por documentar el Buenos Aires de principios del siglo XX.

    Me gusta

    1. Muchas gracias, Marcelo. La idea de los «vecinos» era incluir edificios que ya estaban cuando llegó el Pabellón en 1893, por lo que faltarían lo de Tornquist y lo de Pereyra Iraola, pero no tengo mucha información.

      Me gusta

  2. Impresionante trabajo de investigación. Es imposible no admirar. Ya en BA. Te mando un abrazo y por mail separado te mando precios de Chagall, en galería de Paris. yo no compré. abrazo jorge

    Me gusta

Replica a Marcelo Cancelar la respuesta