Epílogo – ¿o no?

Epílogo – ¿o no?

Los hierros del Pabellón

Olga Vittali – Revista CPAU

Una de las primeras en estudiar el Pabellón Argentino en profundidad fue Olga Vittali, investigadora técnica de la Universidad de Buenos Aires, ya fallecida. En 1987 publicó un extenso artículo en la revista Todo es Historia, cuando todavía desconocía el paradero de la estructura y los materiales del edificio.

En otra nota de su autoría, publicada en 1998 en la Revista del CPAU, cuenta que recibió un llamado telefónico, diciéndole “Tengo el Pabellón en mi casa”. Era un hijo (o hija) de Isidro Solana, herrero español fallecido ese año. Le contó que su padre había comprado en 1945 (otras fuentes dicen 1947) unos terrenos en la calle Andalgalá entre Ercilia y Ulrico Schmidl, en Mataderos. El vendedor era un empresario de apellido Baldantoni, posiblemente Enrique Luis Baldantoni, que aparece en el Anuario Kraft de 1942:

En el terreno, Solana encontró arrumbados cabriadas, columnas y vigas de hierro reticulado que creía provenían del Cuartel del Retiro, en la plaza San Martín (otra versión dice que sabía que eran del Pabellón). Con gran esfuerzo e ingeniosidad usó las piezas – 16 columnas de casi 10 metros y cabriadas de 9,20 metros – para armar un galpón donde instaló su herrería, que funcionó hasta fines de la década de 1980. Se ve el galpón, con lo que parecen ser tres cuerpos de techos a dos aguas, en esta imagen aérea de 1965, gentileza de Lucas Varas.

El descubrimiento de Vittali se difundió por notas en diarios como la de Eduardo Parise en Clarín, del 12 de mayo de 1998, quien entrevistó a Vittali y a los hijos de Solana. La primera mencionó que el arquitecto Eduardo Vázquez, del Museo de la Ciudad, hizo el relevamiento de la construcción para verificar su autenticidad pero no dió detalles.

Existen varias imágenes de ese galpón, desde distintos puntos de vista: una, en construcción, a fines de la década de 1940.

Revista CPAU Nº 2, 1998

Una toma interior de ese cuerpo, ya techado y con vigas de entrepiso.

Facebook, Alberto Ballu

Esta otra, tomada desde la calle Andalgalá, parece ser de otro cuerpo del galpón, al fondo, con un modelo diferente de cabriada.

Revista CPAU Nº 2, 1998

Se las ve en otras dos fotos, publicadas en esa nota del diario Clarín.

En el Pabellón en Buenos Aires, las vemos en el corredor lateral del primer piso, donde eran los extremos de cabriadas mucho más amplias.

AGN Documentos Fotográficos – Inv. Nº 765_A (detalle)

Sidney Page, en un post del 11 de julio de 2014 en su grupo de Facebook «Alberto Ballu», ubicó ambos tipos de cabriadas en la imagen del Pabellón en construcción en París. Aparecen en este detalle, resaltadas en rojo (estas últimas) y en verde (las de las primeras fotos).

CeDIAP – Inv. Nº 0315-05565 (detalle)

No queda del todo claro cómo había configurado don Isidro los diferentes cuerpos del galpón, porque la primera foto también está tomada desde una calle.

El mapa del tesoro

Poco después, el 24 de agosto de 1998, otra nota aparece en Clarín (sin firma) revelando que Vittali había descubierto un mapa de 1935 del Ministerio de Obras Públicas indicando que en Palermo, junto a las vías del actual ferrocarril Mitre y a unos galpones del Gobierno de la Ciudad, se habían enterrado partes del Pabellón, sin especificar cuáles.

CeDIAP Inv. Nº 0315-A0032_C

En ese lugar estaba entonces la Trituradora Casares, y la vemos en una foto aérea bastante posterior, cuando ya se había ganado mucho terreno al río..

Hoy en día, con un aspecto muy similar, el lugar está ocupado por la empresa CLIBA Ingeniería Urbana S.A., concesionaria del servicio de limpieza y recolección de residuos de la Capital Federal.

Google maps

¿Qué puede haber allí, si alguna vez hubo algo, después de más de 80 años? Difícilmente algo de metal puede haberse preservado en esa tierra húmeda. De los cerámicos, quedaba poco y nada, luego de retirada la mayoría para evitar los desprendimientos; podrían ser algunas de las espigas (dos se conservan en el Museo Saavedra, además de una plaqueta, ver Cerámicos), o los escudos nacionales esmaltados. Lo que sería interesante serían los medallones representando las provincias, que adornaban el centro de los frisos de los pilones esquineros (ver Daniel Dupuis: Medallones y medalla). ¿Vitrales? Cuesta creer que se los haya sepultado allí.

Una excavación exploratoria no parece viable; una alternativa sería utilizar un georradar (GPR), que detecta objetos debajo del nivel del suelo.

Más noticias

Un trabajo de Josefina Pontoriero de Baglivo, del 2005, aporta un dato interesante: A través del Boletín Municipal del 4 de marzo de 1933, Vedia y Mitre dispuso que «Habiendo vencido el plazo de 60 días acordado a la Dirección Nacional de Bellas Artes para que proceda al retiro del Pabellón Argentino, sin que se haya hecho efectiva dicha disposición, autorízase al Departamento de Obras Públicas para que por administración, proceda a la demolición de dicho Pabellón. A sus efectos, pase a las mencionadas reparticiones las que depositarán los materiales provenientes de aquéllas, en la manzana comprendida entre las calles Entre Ríos, Pozos, Constitución y Pavón.» No aclara si así se hizo, y otras fuentes dicen que se llevó todo a un corralón municipal en Libertador y Austria.

Por Ley Nº 3.306 de la legislatura capitalina del 26 de noviembre de 2009, Declárase Bien Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, en la categoría Colecciones y Objetos del Art. 4, Inc. h) de la Ley 1.227 a los restos de la estructura metálica que pertenecieron al Pabellón Argentino de la Exposición Universal de Paris de 1889, y que se encuentran en el inmueble de la calle Andalgalá 1475, del barrio de Mataderos. Como veremos después, los hierros no estaban allí desde 2002…

En su nota del 26 de marzo de 2014, aparentemente de Tiempo Argentino, Gustavo Sarmiento informó que los hierros del Pabellón se habían ofrecido en Mercado Libre, a un millón y medio de pesos. Entrevistó a Adrián Ceballos, nieto de Solana, quien señaló que eran 16 columnas de nueve metros de alto (versiones anteriores daban diez metros), ocho cabriadas de 12 x 2,5 metros (¿no eran de 9?) y 12 vigas de entrepiso de nueve metros. Se menciona la Ley 3306 y que los hierros se hallaban en un campo de la provincia de Buenos Aires.

Mercado Libre y Grupo Facebook «Basta de demoler»

Ceballos afirmó que «según la ley es de interés cultural, no patrimonial. Es inexpropiable, a no ser que sea a cambio de dinero. Nada dice que no pueda desarmarse, trasladarse o comercializarse. Yo lo puedo vender». Mónica Capano, titular del Observatorio de Patrimonio y Políticas Urbanas, sostuvo que al estar enmarcado en la Ley 1227 (que regula los bienes que son patrimoniales de la Ciudad), «antes de venderse, desguazarlo o darle cualquier uso, debe contar con el permiso del Ministerio de Cultura». Y recordó que a fin de 2013 la Legislatura porteña dictó la 4830, que ordena las penalidades en materia de patrimonio cultural: multas que van desde 20 mil hasta 600 mil pesos, para quien traslade, no conserve ni proteja adecuadamente los bienes, o haga intervenciones no autorizadas. Ahora analizan un pedido de informes en la Legislatura y un amparo judicial. Jaime Sorín, presidente de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, indicó que «al haber una ley de Ciudad, primero debe expedirse el Ejecutivo porteño. Hay que ver si están interesados en protegerlo».

Dos meses después, una nota de María Pagano aparecida en La Nación el 21 de mayo de 2014 narra su entrevista a una hija de Solana que le menciona intentos de venta sin éxito y que los terrenos de la calle Andalgalá fueron vendidos en agosto de 2002. Un nieto de Solana (tal vez Ceballos) agrega que los hierros están en un campo en Pontevedra, partido de Merlo y que las columnas llevan un sello de origen de Anzin, Francia.

Aquí una luz amarilla: el fabricante de la estructura metálica fue la Société des ponts et travaux en fer (SPTF), formada por adquisición de Joret et Cie., empresa que estaba en Montataire, unos 35 km al noreste de París. Anzin, en cambio, está en la frontera con Bélgica. Es posible que la SPTF haya subcontratado partes a otro fabricante en esa localidad, pero es un llamado de atención sobre la autenticidad de las piezas que lleven ese sello.

Otros compradores/vendedores

En un artículo titulado «Argentina’s Eiffel» en The Steeple Times, del 7 de septiembre de 2014, gentileza de Nicolás Arfeli, se anunciaba que la empresa Salvage Europe vendía los hierros a £50.000. Esta empresa, dirigida por el australiano James Ruig, comercializa materiales reciclados como maderas antiguas (vigas, pisos), herrería, etc. Según el artículo, Ruig había manifestado:

This fine structure represents an amazing piece of Argentinian history and could again rise from the ashes to be turned into something spectacular. It is an architectural delight and is proof that something so finely engineered will stand the test of time despite having been moved so often.

Esta fina estructura representa una pieza asombrosa de la historia argentina y podría resurgir de las cenizas para convertirse en algo espectacular. Es una delicia arquitectónica y es una prueba de que algo tan finamente diseñado resistirá la prueba del tiempo a pesar de haber sido movido tantas veces.

El artículo presentaba dos fotografías de los hierros en el campo adonde habían sido llevados cuando se vendió el terreno de la calle Andalgalá. En la primera se ven cabriadas laterales, que como indicamos, en su ubicación original no estaban adosadas así.

En la segunda foto, detrás de un par de cabriadas similares a las anteriores, se ven las del otro modelo, con un travesaño horizontal y un reborde inferior. Son las que Solana utilizó en el cuerpo del galpón mencionado al principio de esta nota.

A comienzos de 2019, Adolfo Brodaric había comentado que Roberto Nocedal, anticuario de larga trayectoria en Ituzaingó, pensaba comprar los hierros y armarlos en un museo que planeaba en Luján, algo que no he podido confirmar.

En octubre de 2020, Gabriel de Meurville contactó a James Ruig, el empresario australiano. Lo remitió a su socio Ezequiel Hernani, anticuario de Buenos Aires, quien dijo que el actual propietario de los hierros pedía US$100.000, y que estaban en un campo, pero no respondió a posteriores pedidos de información.

Tampoco logré contactar a los descendientes de Solana. Tal vez lo hagan ellos, si llegan a ver esta nota. Sería interesante verificar las inscripciones en los hierros, y levantar un inventario detallado de lo que conservan en ese campo.

Procesamiento de imágenes, gentileza de Gabriel de Meurville.

Fuentes

  • Archivo General de la Nación – Documentos Fotográficos
  • CeDIAP- Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública. AABE- Agencia de Administración de Bienes del Estado

Bibliografía

  • Castiglioni, Rossana, Emanuel Crespo, Ricardo Orsini y Mónica Sanjurjo, «Patrimonio cultural barrial. Gestión y apropiación social», en Mataderos: Pampa y asfalto, Federico Agnolin… [et al.] ; coordinación general de Martín Capeluto; dirigido por Daniel Paredes, 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico, 2021.
  • Pagano, María, «Venden por Internet los restos del Pabellón Argentino de 1889», en La Nación, 21 de mayo de 2014
  • Parise, Eduardo, «Hallazgo en Mataderos: Un galpón poco común», en Clarín, 12 de mayo de 1998, p. 44
  • Pontoriero de Baglivo, Josefina, «El Pabellón Argentino de 1889, un patrimonio perdido», en Historias de la Ciudad – Una revista de Buenos Aires, Año VII, Nº 33, octubre 2005, pág. 32. Gentileza del arquitecto Gustavo A. Brandariz
  • Redacción Clarín, «El Pabellón Argentino de la feria de París resucita de a pedazos», en Clarín, 24 de agosto de 1998, actualizado 26/3/2017
  • Sarmiento, Gustavo, «El Pabellón Argentino está en venta por Internet. El curioso derrotero de un edificio que se expuso también en el Primer Centenario y fue sede del Museo Nacional de Bellas Artes», infonews.com, 26 de marzo de 2014
  • Vittali, Olga
    • “1889: La Argentina en la Exposición Mundial de París”, en Todo es Historia, Nº 243, septiembre 1987, p. 30
    • “Las Exposiciones del Centenario de la Revolución de Mayo”, en Todo es Historia, Nº 376, 1998, p.76
    • “Llamó y dijo: «Tengo el Pabellón en mi casa»”, en Revista del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo CPAU, Nº 2, 1998, p. 8
  • «Argentina’s Eiffel – Salvage Europe sell part of Argentina’s contribution to the Exposition Universelle of 1889», en The Steeple Times, September 7, 2014

2 comentarios sobre “Epílogo – ¿o no?

  1. Como ya nos tiene acostumbrados el Profesor Alejandro Milberg. Sus investigaciones sobre el mítico y anhelado Pabellón Argentino nunca dejan de sorprender. La profundidad y detalles descubiertos a lo largo de todas las notas publicadas aquí nos acercan progresivamente al conocimiento del más que interesante derrotero histórico del querido Pabellón.

    Gracias, Profe Milberg, por esta nueva nota.

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