1894-1898: Optimismo y desilusión

1894-1898: Optimismo y desilusión

Como vimos en 1891-1894: Compás de espera y renacimiento, el reconstruido Pabellón se inauguró en Buenos Aires el 14 de abril de 1894, con gran cobertura periodística. Pese al entusiamo inicial, la respuesta del público no fue la esperada.

El precio de las entradas habría sido un factor negativo, como menciona una nota bastante crítica de La Prensa del 21 de abril, una semana después:

Aunque las noches se muestran ya algo frescas, sigue aumentando paulatinamente la concurrencia en el Pabellón Argentino habiendo sido anoche, con motivo de ser día de moda, algo mayor que de costumbre. Esta hubiera sido quizá aun más numerosa, si la comisión hubiera podido dar cima a ciertas reformas que tiene proyectadas y que se imponen, a fin de dar a las reuniones la brillantez requerida. Por de pronto, el bonito y diminuto teatrito, donde se dan espectáculos por secciones, ha quedado hecho una verdadera ensalada rusa híbrida y antiartística donde el cante jondo se codea con el suicidio de “Gioconda”, debiendo agregarse que el abono suplementario que se exige para tener acceso allí lo convierte por otra parte en un teatro más caro que otros congéneres suyos de la misma índole popular.

Afortunadamente, la “kermesse” vendrá dentro de pocos días a traer un paréntesis de buen tono y disipará la atmósfera no tanto favorable que rodea esa clase de funciones, poco en armonía con lo selecto de la concurrencia que se da cita allí.

El escenario pequeño en exceso, y las localidades en número exiguo serían también serio inconveniente para que pudiera costearse algunas celebridades de aquellas que tienen el don de atraer a una población y de ende, que se haga preciso trasladar el escenario al piso alto, donde podrá dársele mayores dimensiones, quedando asimismo mejor para los expositores el tener sus exhibiciones en el piso bajo, por ser el paso obligado de la concurrencia. Allí en los altos habrá de darse libre acceso a la concurrencia, sin exigírsele nuevos desembolsos para gozar de los espectáculos que se le ofrezcan, bajo pena de verse desierto aquel ambiente como está sucediendo ahora mientras que si por ejemplo, con la entrada general que bien puede quedar fijada a un peso, el público tiene derecho a ver algo, lo que no sucede ahora, es seguro que a diario afluirían allí millares de personas.

Durante el resto del año se desarrollaron numerosas actividades y eventos: en mayo, la mencionada kermesse, patrocinada por la Sociedad de Beneficencia y las Damas de Misericordia; cuatro Cinderella Dances, entre mayo y agosto, bailes organizados por la juventud inglesa residente en Buenos Aires; banquetes, agasajos y despedidas en el restaurant; una nueva compañía lírica para el teatrito, liderada por el tenor Tito Poggi; conciertos de la orquesta Furlotti y diversos espectáculos en ese mismo teatro, con bailarinas, prestidigitadores, etc. En septiembre, el gran baile dispuesto por socios del Círculo de Armas cerraba la temporada de invierno.

Intento de modificación del contrato de concesión

En la sesión ordinaria del Senado del 10 de julio de 1894, la empresa Pabellón Argentino (Waldorp y socios) solicitó la modificación del contrato, en lo que hacía a plazos, impuestos y alquileres. Pasó a la comisión del Interior. En la del 1º de septiembre, se indica que la comisión se había despachado y que se imprimiría y repartiría el despacho en la próxima sesión1. Continuaron las discusiones en septiembre y octubre, sin llegar a una decisión. En abril de 1895 se suspendió el pago del arrendamiento mensual y en junio el proyecto volvió a Diputados, donde el Dr. Eliseo Cantón desplegó un fino sentido del humor en la sesión del 12 de ese mes:

Gracias á ésto, hoy podemos admirar el relumbroso pabellón, levantado en el Sitio donde antes existía el histórico cuartel de los «Granaderos á caballo,» vetusto edificio, en la plaza del Retiro.
Pero la municipalidad, enseguida, creyó descubrir en el pabellón una verdadera mina destinada á proveerla abundantemente de recursos.
Los impuestos llovían sobre el pabellón: impuesto al piso alto, impuesto al piso bajo, impuesto al café de la derecha, impuesto al restaurant de la izquierda, impuesto al tiro al blanco, impuesto al tiro al negro, (risas), impuesto á los carritos tirados por burros, impuesto á los cochecitos tirados por carneros, impuesto á los arrastrados por chivos. En una palabra: un verdadero diluvio de gravámenes, que concluyó por liquidar las entradas del establecimiento y hacer poco menos que imposible la continuación de la empresa.

El resultado fue finalmente favorable, culminando con la ley Nº 3234 del 15 de junio, publicada el 21 en el Registro Nacional.

Novedades

Siempre intentando atraer más público, la empresa Waldorp agregaba entretenimientos novedosos. Uno era el Columpio Diabólico; estaba instalado, como lo muestra este plano, en ese gran espacio bajo la ceja de la barranca sobre la calle Maipú, entre el muro de contención y la casa de máquinas, donde inicialmente había estado la pista para velocípedos. Lo menciona una nota en La Prensa del 31 de octubre de 1894.

CeDIAP 0315-00209 (detalle)

El entretenimiento había sido patentado por su inventor Amariah Lake, de Atlantic City, New Jersey, el 7 de noviembre de 18932. El artículo en Wikipedia (versión inglesa) menciona que los primeros se instalaron alrededor de 1894 en el paseo marítimo de Atlantic City y en la Feria de Invierno de 1894 en San Francisco; sorprende entonces que para octubre de ese año ya hubiera uno en Buenos Aires, y revela la mentalidad vanguardista de Morra, Waldorp y sus socios.

El juego era una inteligente aplicación del efecto en la mente del movimiento relativo, algo que todos hemos experimentado: estando sentados en un vagón de tren cuando otro, en la vía vecina, comienza a moverse, uno siente que el que se mueve es el propio. En esta versión, varias personas entran a una habitación y toman asiento en un gran columpio que cuelga de un caño metálico. El operador imprime un leve movimiento oscilante al columpio y se retira, cerrando la puerta. El público va sintiendo como aumenta la oscilación, llegando el columpio a hacer varios giros de 360º.

Claro que lo que giraba no era el columpio sino la habitación, habilmente decorada con toda clase de objetos que al no moverse, reforzaban el efecto. La ilusión era tan efectiva que los participantes se aferraban a sus asientos para no caer. Varios parques de diversiones en diferentes países mantienen actualmente versiones similares.

Otro entretenimiento, el Razzle Dazzle3, era mucho más sencillo y producía el efecto del balanceo de un buque. Se lo ve en una imagen del parque de diversiones en Coney Island, New York; es una fotografía estereoscópica de 1896 de la colección de la Library of Congress, Washington, DC.

Library of Congress, Cat. Nº 94505179

En noviembre y diciembre, un Gran Festival Infantil ocupaba el Pabellón, y luego de una fiesta social a beneficio del Patronato de la Infancia, otros eventos.

Subarrendamiento

Sin embargo, las cuentas no cerrarían porque en marzo de 1895, a menos de un año de la inauguración, el Pabellón tenía un nuevo concesionario, la Empresa Federico M. Frasca y Cía. Jorge Ocampo, fiador de la empresa de Frasca, hipotecó una finca el 22 de febrero de 1895 para la garantía requerida de $50.000 m/n4. Una nota en La Ilustración Sud-Americana5 menciona que Frasca se proponía introducir grandes reformas que asemejarían ese local a los grandes centros europeos al aire libre, donde se exhibían variados entretenimientos.

La Revue Illustrée du Rio de la Plata en su edición de marzo de 18956 hizo una velada referencia a las dificultades que había encontrado la anterior administración en atraer al público, al que describe como «ese niño grande, malhumorado y caprichoso»:

Es muy bonito el marco hecho a este monumento, orgullo de Buenos Aires, llamado “Pabellón Argentino”. La inmensa terraza, frente al gran río que envía brisa a los paseantes, tiene un aspecto espléndido, especialmente en las hermosas noches de luna. Los bonitos prados verdes, tan suaves a la vista bajo los reflejos de la luz eléctrica, hacen resaltar mejor, visto desde el Pabellón, el bonito palacio blanco, al fondo y bien iluminado, donde se ha instalado el restaurante y el café.
Además del sortilegio del paseo nocturno, que en verano es absolutamente encantador, hay una orquesta de primer nivel dirigida por Furlotti; eso por sí solo ya sería un atractivo. Hasta ahora Buenos Aires no ha tenido nada comparable, uno se diría en algún lugar de Italia.
Una nueva compañía, “Empresa Federico M. Frasca y Cia.” tomó posesión del Pabellón. Como corresponde a una empresa tan grande, las mejoras se irán haciendo poco a poco. La “Empresa Waldorp y Cía.” había hecho bien las cosas creando sobre grandes bases, y en un entorno magnífico, este Edén digno de la alta sociedad bonaerense; hoy corresponde a sus sucesores despertar la curiosidad del público, ese niño grande, malhumorado y caprichoso, especialmente en Buenos Aires, y mantenerlo interesado con atractivas novedades y la variedad de espectáculos elegidos.
El señor Frasca ya ha puesto manos a la obra y el público regresa cada noche satisfecho, seguro de pasar unas horas encantadoras. Se nos prometen grandes atracciones para el invierno.
El excelente artista Parisi, cuya reputación como pintor está bien establecida, tuvo la amabilidad de enviarnos un boceto de un rincón del jardín que tenemos el placer de reproducir en este número.

Revue illustrée du Rio de la Plata, 6ème année, Nº62, mars 1895

El boceto de Parisi, tal vez una acuarela, muestra la explanada trasera y el kiosco de música, y una gruta que aparentemente era un teatro. Se la ve también en la borrosa reproducción de una fotografía de Jules Frommel tomada durante la 13a Fiesta de St. Cloud, a beneficio de la Société Philantropique Française, publicada en el número de abril de la misma revista.

Revue illustrée du Rio de la Plata, 6ème année, Nº63, avril 1895

En el mismo número, un grabado de otra fotografía de Frommel, mostrando el Bar Ruso instalado en el atrio de la planta baja del Pabellón para esa fiesta, inaugurada el 21 de abril.

Revue illustrée du Rio de la Plata, 6ème année, Nº63, avril 1895

Ambas revistas continuan informando sobre los nuevos espectáculos que iba presentando Frasca, pero con una repetida advertencia: la temperatura fresca de las noches impedía que la concurrencia fuera muy numerosa.

Como lo indica la Memoria Municipal para 18957, en marzo de ese año se había terminado la transformación de la barranca de la calle Maipú, «que une la plaza San Martín al Paseo de Julio, formando una de las perspectivas más hermosas, sobre el Río de la Plata.» La siguiente fotografía es de esa época, porque los ñandúes eran «empleados» del Pabellón, donde, con otros animales, tiraban de carritos que paseaban a los niños visitantes. El restaurant diseñado por Morra, que cerraba ese lado del predio, completa esta elegante vista.

Mirando hacia el otro lado, lo que se veía era mucho menos atractivo. Esta imagen del ascenso del Nansen8, tomada desde ese restaurant durante la Exposición Nacional de 1898, tres años después, muestra lo que era prácticamente un baldío, a pesar de que había sido mejorado para ese evento. Allí también se levantaría un ruedo para corridas de toros, realizadas en enero de 18999. El terreno sería adquirido poco después por doña Magdalena Dorrego de Ortiz Basualdo para su gran casa de la esquina de Arenales y Maipú.

AR-AGN-SFAA01-re-079

La Asociación Guerreros del Paraguay conmemoró el vigésimonoveno aniversario de la batalla de Tuyuty, del 19 al 26 de mayo. En junio tuvo lugar un banquete en honor del Dr. Enrique S. Quintana, con motivo de haber abandonado su cargo de ministro en el gobierno de la provincia de Buenos Aires.

En julio, otra nota10 compara el Skating Rink, pista de patinaje muy popular de la calle Charcas frente a la plaza Libertad, donde se lucía Mr. Simons11 con sus patines-zancos, con otra, más pequeña, en el Pabellón Argentino, formada ese año, que «ha logrado atraer, por la novedad, a varias familias que allí pasan un rato ameno.»

En el Registro Nacional aparece el 16 de julio un decreto del Poder Ejecutivo ordenando la entrega al Museo Nacional de Bellas Artes, alojado entonces en el Bon Marché (las actuales Galerías Pacífico), de todas las obras de arte existentes en las reparticiones nacionales. Como vimos en Pechinas y Paneles, Eduardo Schiaffino, el director del museo, solicitó el 24 de septiembre a Antonio Bermejo, ministro de Instrucción Pública, las que estaban en el Pabellón: ocho paneles decorativos y los dos grandes óleos de Paris y Montenard. Waldorp se negó a entregar los paneles, argumentando que pensaban reponer los vidrios de las cúpulas, y Schiaffino recién obtuvo esas pinturas en 1900, cuando el Pabellón pasó a manos de la Unión Industrial.

El 12 de octubre se inauguró la exposición de proyectos del concurso internacional para el edificio del Congreso. Estuvo abierta hasta principios de diciembre (gentileza de Pablo Chiesa.)

Frasca no cumplió las condiciones del contrato. Máximo Garay, en nombre de Waldorp, escribió el 22 de octubre una larga carta a La Prensa, que fue publicada el 26. Entre otras cosas, acusaba a Frasca de haber subarrendado a un tercero el salón alto del Pabellón, quien a su vez lo subarrendaba para exhibir los planos del Congreso, para lo cual se cobraba una segunda entrada, de un peso (la entrada al Pabellón era de diez centavos.) Señalan, además, el lamentable estado del edificio:

… los victreux (sic) rotos, los enlozados del Pabellón caídos, los jardines medio destruidos, en mal estado los caminos, las bombas de luz tambien destruidas, las ventanas sin vidrios ni rejas en el ángulo de la calle Florida, por donde penetran los atorrantes de noche… han clausurado el camino principal con dos rejas de gallinero y cubierto con tablas las puertas y escalinatas del restaurant…

Luego de varias demandas de Waldorp se decretó el desalojo el 20 de diciembre de 1895, haciéndose efectivo el 26. Waldorp demandó a Ocampo por lo adeudado por Frasca, pero el fallo le fue adverso12. Frasca aparece en la Guía La Rural de 191213, en el rubro «Avisos, empresarios de y agencias de publicidad», en Lavalle 546; y en la Guía Kraft de 1913, en Corrientes 743, «ofic. técnica de publicidad»14.

En febrero de 1896, el Orfeón Argentino organizó varios bailes de Carnaval en el Pabellón15. El 3 de marzo, una nota informaba sobre una idea de usar el Pabellón para una exposición organizada por la Unión Industrial, algo que se concretaría en 1900.

A mediados de marzo se comenzó a hablar de la Exposición Vinícola Italiana, a inaugurarse en mayo. Se anunció un concurso de bandas musicales, militares y particulares, a realizarse en el Pabellón del 26 de abril al 3 de mayo. A fines de marzo, la kermesse organizada por la comisión directiva del Circolo Italiano, a beneficio de las familias de las víctimas italianas caídas en la campaña de África. Fue muy comentada la recreación de una aldea de los Alpes, en la planta alta del edificio16.

Exposición Vinícola Italiana

Inaugurada el 2 de mayo de 1896, con una ceremonia en el Teatro Celeste, presidida por el ministro italiano, conde Pietro Antonelli, el presidente del comité ejecutivo (y socio de Waldorp), Juan Bautista Medici, y el ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Amancio Alcorta.

Vargas y Cía., Buenos Aires, 10 de mayo de 1896, pág. 8

Las empresas habían preparado elaborados stands, presentados en ambos pisos del Pabellón, en la explanada trasera y en un pabellón adicional, levantado en el ángulo de la calle Florida. Fotografías de los del Pabellón permiten ver detalles del edificio.

La casa Augugliaro, Lamia y Cía., de Trapani, tenía uno muy elaborado en el primer piso, y otro en la explanada trasera:

Buenos Aires, II, 59,10 de mayo de 1896, pág. 9

El de Isola y Cía., con los vitrales de uno de los laterales del primer piso como fondo y la pintura decorativa La ciencia, de Faivre-Duffer, cubriendo los huecos de la cabriada.

Buenos Aires, II, 59, 10 de mayo de 1896, pág. 11

El de la casa Martini & Rossi estaba ubicado debajo del cupulín sur, el único de los cuatro que tenía sus vidrios originales; los de los otros, como los de la cúpula principal, rotos en el traslado a Buenos Aires, se reemplazaron con láminas de plomo. La falta de nitidez de la foto impide identificar el panel decorativo cuya mitad se ve arriba a la derecha.

Buenos Aires, II, 59, 10 de mayo de 1896, pág. 15

El de la casa I. & V. Florio, de Palermo, aquí fotografiado desde el otro lado del atrio central.

Buenos Aires, II, 59, 10 de mayo de 1896, pág. 16

También había stands en la planta baja, como el de Pedro Gargano:

La Ilustración Sud-Americana, IV, 83, 1º de junio de 1896, pág. 254b

La exposición culminó el 5 de julio, con la entrega de premios el 17, en el Teatro Celeste. Medallas conmemorativas del evento, de la casa Johnson, de Milán17, mostraban el Pabellón – gentileza de Daniel G. La Moglie.

Casa Stefano Carlo Johnson, Milán

El 14 de julio, las Fiestas Francesas ocuparon el Pabellón. Organizada por las sociedades de ese país, se las ve en esta imagen, esperando la llegada de las autoridades.

Buenos Aires, II, 68, 26 de julio de 1896, pág. 7

Intento de rescisión del contrato

Pese a todas esas actividades, el negocio no lograba ser redituable, por lo menos a los niveles que imaginaron los concesionarios.

En la sesión ordinaria del Senado del 28 de julio, Benjamín Figueroa (Salta) presentó un proyecto de ley por el cual se rescindía la concesión, abonando a la empresa Waldorp la suma que había invertido en la reconstrucción del Pabellón y en los gastos incurridos hasta el día de la inauguración, 14 de abril de 1894, deduciendo lo ganado en los dos años de explotación. También se autorizaba al Poder Ejecutivo «para disponer las obras que se adapten y sean necesarias. á fin de que en el Pabellón y edificios nuevos se instale el Museo de la Industria y de la Producción Nacional, y las Oficinas de Tierras, Geodesia, Agricultura, Inmigración y Minería.» Figueroa hizo hincapié en que el edificio volvería al Estado, que nunca debió desprenderse de él, y argumentó que la economía en los alquileres que se pagaban para todas esas entidades cubrirían mayormente el costo involucrado. Pasó a la comisión del Interior.

La reacción de los medios fue lapidaria. La Prensa18 acusó a la empresa de intentar pasarle «un clavo» al gobierno, además de cuestionar si habían sido cumplidas las cláusulas del contrato y exigiendo una rendición de cuentas. También señalaba que los beneficiarios de instalar allí el Museo Industrial o el de Productos Nacionales serían los industriales y productores, no el gobierno, y que era algo que el tesoro nacional, que no abundaba en recursos, no debía asumir.

La empresa Waldorp produjo un folleto, que no he logrado encontrar pero que La Prensa describe19, donde declaraban «que se resignan a aceptar la rescisión, porque desean evitar el extremo de que el Pabellón Argentino se convierta en sitio de bailes populares y otras escenas que lo prostituyan.» El cronista se preguntaba con qué objeto lo habían armado entonces, y por qué el escrúpulo llegaba con tanta demora. La iniciativa no prosperó.

Continúan los eventos

En septiembre de 1896, una ceremonia de entrega de los premios de la exposición de Chicago de 1893, y otro beneficio, de una semana, nuevamente para las familias de las víctimas de la campaña italiana en África. Esa vez el primer piso se transformó en una gran gruta. En octubre se exhibió el modelo de un monumento a Colón, diseñado por Nuncio Romano, y varios conciertos. El festival del Círculo de la Prensa, en noviembre, y la fiesta de Navidad de las Damas de Caridad en diciembre, seguida de otra de la Sociedad Suiza de Beneficencia20, completaron el año.

El 31 de enero de 1897 se inauguró una nueva edición de las Fiestas de St. Cloud, a beneficio del Hospital Francés. Gran concurrencia en los balcones y la explanada, con muchos niños, y un pabellón temporario al fondo.

Ortega, La Ilustración Sud-Americana, V, 100, 16 de febrero de 1897, pág. 72

Tomada desde esos balcones, esta imagen muestra la explanada y detrás del kiosco de música, la usina eléctrica del complejo, con su gran chimenea, sobre la calle Maipú.

Ortega, La Ilustración Sud-Americana, V, 100, 16 de febrero de 1897, pág. 72

Se habían construido stands fuera y dentro del Pabellón. Este, en la planta baja, permite ver al fondo la escalera que llevaba al primer piso y el gran vitral de Toché.

Ortega, La Ilustración Sud-Americana, V, 100, 16 de febrero de 1897, pág. 73

Otro de los stands interiores.

Ortega, La Ilustración Sud-Americana, V, 100, 16 de febrero de 1897, pág. 73

A fines de febrero y en marzo, bailes de carnaval, y el Circo Fernández21. En junio se realizó la exposición de los proyectos presentados al concurso de diseño del mausoleo del general Belgrano, cuyo ganador fue Ettore Ximenes22. Habían participado conocidos escultores; el segundo premio fue a Victor de Pol, y el tercero a Arturo Dresco. En julio se aprobó el contrato celebrado entre la Comisión de la Exposición Nacional, en nombre del Poder Ejecutivo, y la empresa concesionaria del Pabellón, para el arrendamiento del mismo con destino a la exposición que, de acuerdo con lo dispuesto por la ley Nº 3387, y el decreto del 20 de abril de 1897, se celebraría el año siguiente23.

Fiestas Españolas

Patrocinadas por la Asociación Patriótica Española, su objetivo era recolectar fondos para completar la suma destinada a pagar el crucero Río de la Plata, que los españoles residentes en Argentina y Uruguay obsequiaban a su patria. Se inauguraron el 6 de diciembre, con pabellones representando las diferentes regiones de España, y otro de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Pese a que el Pabellón tenía usina eléctrica propia, la explanada para este evento estaba profusamente decorada con arcos de luces a gas, que tenían el inconveniente de no poder funcionar cuando había viento.

La Ilustración Artística (Barcelona), XVII, 843, 21 de febrero de 1898, pág. 124

Vista panorámica de la explanada trasera, con los stands de las provincias españolas. En primer plano, el yeso de Roulleau que en París daba la bienvenida a los visitantes del Pabellón. En el centro, al fondo, se ve el edificio del Servicio de Hidrografía Naval, a la entrada de la Dársena Norte.

A. C. Mir, La Ilustración Sud-Americana, V, 120, 16 de diciembre de 1897, pág. 464

Un cerco decorativo, también muy iluminado, rodeaba al kiosco de música.

La Ilustración Artística (Barcelona), XVII, 843, 21 de febrero de 1898, pág. 124

Los stands del País Vasco, Aragón, Andalucía y Valencia.

La Ilustración Artística (Barcelona), XVII, 843, 21 de febrero de 1898, pág. 124 y 125

El grupo de valencianos con sus trajes típicos, parece salido de un cuadro de Sorolla.

A. C. Mir, La Ilustración Sud-Americana, V, 120, 16 de diciembre de 1897, pág. 464

La tribuna de la peña La Lata, integrada por profesionales, comerciantes, empresarios y artistas españoles.

La Ilustración Artística (Barcelona), XVII, 843, 21 de febrero de 1898, pág. 136

Los atractivos incluían un gran árbol de Navidad con regalos en el atrio y un monumental pesebre con paisajes, cascadas y 28 figuras de tamaño natural, en el primer piso. Las festividades continuaron hasta el 24 de enero; ese último día fue a beneficio de los inundados de Valencia.

Durante el primer semestre de 1898 continuaron los eventos, desde bailes de carnaval a otros referidos al Movimiento Patriótico, etc., y los preparativos para la inminente gran Exposición Nacional.

Procesamiento de imágenes, gentileza de Gabriel de Meurville

Notas

  1. Pág. 375 ↩︎
  2. US Patent Nº 508.227 ↩︎
  3. Apariencia o actuación llamativa, destinada a atraer la atención o causar confusión ↩︎
  4. Fallos de la Cámara de Apelaciones, pág. 402 ↩︎
  5. Año 3, Nº 54, 16 de marzo de 1895 p. 113 ↩︎
  6. Original en francés ↩︎
  7. Pág. 43 ↩︎
  8. https://pabellonarg.com/2025/01/04/1898-exposicion-nacional-2-el-ascenso-del-nansen/ ↩︎
  9. https://pabellonarg.com/2025/01/06/1898-exposicion-nacional-3-corridas-de-toros/ ↩︎
  10. La Ilustración Sud-Americana, Año 3, Nº 62, 16 de julio de 1895, p. 329  ↩︎
  11. Revue Illustrée du Rio de la Plata, cinquième année, Nº 54, Juin 1894 ↩︎
  12. Idem, pág. 403 ↩︎
  13. Pág. 344 ↩︎
  14. Pág. 1701 ↩︎
  15. La Prensa, 16 de febrero de 1896 ↩︎
  16. La Prensa, 29 de marzo de1896 ↩︎
  17. Monetario Virtual Argentino, códigos POSY e IGVF. ↩︎
  18. 16 de agosto de 1896 ↩︎
  19. 22 de agosto de 1896 ↩︎
  20. La Prensa, 8 y 17 de septiembre, 6 de octubre, 20 de noviembre y 17 y 26 de diciembre ↩︎
  21. La Prensa, 26 de febrero y 2 de marzo de 1897. ↩︎
  22. La Prensa, 3 de julio de 1897 ↩︎
  23. Registro Nacional, segundo cuatrimestre de 1897, pág. 390 ↩︎

Fuentes

  • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo de la Exposición de París, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 3586, y Departamento de Documentos Fotográficos
  • CeDIAP – Documentos pertenecientes al CeDIAP – Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública. AABE – Agencia de Administración de Bienes del Estado
  • Congreso de la Nación Argentina, Diario de sesiones de la Cámara de Senadores y Diario de sesiones de la Cámara de Diputados
  • Registro nacional de la República Argentina
  • Dupuis, Jorge L. y N. González del Solar (eds.), Fallos y Disposiciones de la Excma. Cámara de Apelaciones de la Capital, Buenos Aires, Adolfo Grau, 1901
  • Periódicos
    • Buenos Aires
    • La Ilustración Artística, Barcelona
    • La Ilustración Sud-Americana
    • La Prensa, Buenos Aires
    • Revue Illustrée du Rio de la Plata
  • Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires – Fondo Eduardo Schiaffino
  • Alfred S. Campbell Art Co. Razzle Dazzle, Coney Island. Elizabeth, N.J.: Alfred S. Campbell, Publisher. Photograph. Retrieved from the Library of Congress, <www.loc.gov/item/94505179/>

Bibliografía

  • ______, Anuario Kraft, Guía general de la República, 1913, vol. I, Kraft, Buenos Aires, [1912]
  • _______, Memoria presentada al Concejo Deliberante por el Intendente Municipal, Sr. Emilio V. Bunge, Municipalidad de la Capital, Buenos Aires, G. Kraft, 1896
  • Alais, R. J. (ed.), La Rural – Guía general de estancieros, 1912, Buenos Aires, [1911]
  • Schiaffino, Eduardo, La pintura y la escultura en Argentina1783-1894, edición del autor, Buenos Aires, 1933

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